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Cómo hacer un ayuno de 24 horas de cena a cena

El ayuno de 24 horas más llevadero es el que va de cena a cena. Cenas el domingo a las 21:30, el lunes te saltas el desayuno y la comida, y vuelves a cenar el lunes a las 21:30. Ocho de esas horas las pasas durmiendo y ninguna noche te acuestas sin cenar.

La mañana del lunes suele ir sola, sobre todo si ya haces 16:8. Lo difícil llega a la hora de comer, cuando tus compañeros bajan al menú del día, y otra vez a última hora de la tarde. Aquí tienes el día paso a paso, con lo que ha visto la investigación y las señales para parar.

1. Elige bien el día y la última cena

Para tu primer ayuno largo, elige un día laborable normal. Con la rutina del trabajo las horas pasan más rápido que en casa, a dos pasos de la nevera. Evita el sábado de comida familiar y los días con entreno fuerte o muchas horas al volante, porque en ellos el bajón de la tarde se nota mucho más.

Si ya haces 16:8, tienes medio camino hecho: el lunes por la mañana será como cualquier otro día. Si nunca has pasado de 12 horas sin comer, haz antes un par de semanas de ayunos de 16 a 18 horas y deja el de 24 para cuando esos te resulten fáciles.

La cena del domingo también cuenta. Haz una cena normal con proteína y verdura, como merluza a la plancha con patata y ensalada, o un plato de lentejas con verdura y un yogur de postre. Comer el doble para aguantar suele salir al revés: duermes peor y a las ocho tienes la misma hambre.

2. Qué pasa en tu cuerpo durante un ayuno de 24 horas

Las primeras horas después de la cena del domingo son de digestión normal. Mientras duermes, el hígado suelta la glucosa que guarda como glucógeno para mantener estable el azúcar en sangre. El lunes a las 7:30 llevas unas diez horas sin comer, como cualquier mañana.

A partir de unas 12 horas, hacia media mañana del lunes, llega lo que los investigadores llaman el cambio metabólico. Una revisión de 2018 lo describe como el punto en que las reservas de glucógeno del hígado se agotan y el cuerpo empieza a movilizar grasa, que en parte se convierte en cuerpos cetónicos. Es gradual: suele llegar antes si cenaste ligero y más tarde tras un plato grande de pasta. Tienes la cronología completa en cuándo empieza la cetosis en el ayuno.

El hambre sigue su propio horario. En un estudio, seis voluntarios sanos pasaron 24 horas en ayunas con análisis de sangre cada 20 minutos. Su grelina, la hormona asociada a las ganas de comer, subía a las horas en que solían comer y volvía a bajar sola, y en conjunto fue descendiendo a lo largo del día. Por eso es habitual notar una ola a tu hora de desayunar y otra más fuerte hacia las 14:30, con ratos tranquilos entre medias.

Si quieres saber en qué punto estás en cada momento, el temporizador de FastTrack muestra las fases del ayuno hasta la cetosis, hora a hora.

3. Qué beber desde el desayuno que te saltas

Bebe más de lo que te pide el cuerpo. Parte del agua del día llega con la comida, así que en un día sin comer es fácil quedarse corto. Un vaso grande al levantarte y una botella de litro en la mesa, rellenada a mediodía, suelen bastar.

El café de media mañana puedes conservarlo. Baja con tus compañeros a las once y pide un café solo o un americano. El café con leche ya cuenta como comida. Toma el último café antes de las cinco, porque esa noche te interesa dormir bien.

Si a media tarde notas la cabeza pesada o algo de flojera, prueba con un vaso de agua con una pizca de sal. No tiene calorías y repone parte del sodio que se pierde al ayunar; tienes las cantidades en la página sobre si la sal rompe el ayuno. Si tienes la tensión alta, pregúntale antes a tu médico.

Bebida¿Durante las 24 horas?Detalle
Agua del grifo o con gasSí, toda la que quierasLa de gas llena más a mucha gente
Café solo o americanoSíEl último, antes de las cinco de la tarde
Té, poleo menta o manzanilla sin azúcarSíEl té verde y el negro llevan cafeína
Agua con una pizca de salSíÚtil si notas la cabeza pesada
Café con leche, zumo, caldo o bebidas isotónicas con azúcarNoAportan calorías y terminan el ayuno

4. Pasa la hora de comer y la tarde

El momento más duro del lunes suele llegar entre las 14:00 y las 15:30. Es tu hora de comer de siempre, en la oficina huele a táper recalentado y tus compañeros bajan al menú del día. Si ese día tienes una comida de trabajo, mueve el ayuno a otra fecha. Si es un día normal, usa esa hora para caminar veinte minutos o hacer el recado que llevas aplazando.

Entre las 18:00 y las 20:00, al salir del trabajo, llega el segundo tramo difícil, con la cocina a la vista. Un paseo tranquilo está bien, y el entreno fuerte déjalo para el martes.

Lo que más ayuda en este tramo es tener la cena del lunes decidida y, si puedes, medio hecha desde el domingo: unas lentejas o una crema de calabacín que solo tengas que calentar. Si no se te ocurre qué preparar, las ideas de comidas con IA de FastTrack te proponen una cena con lo que tengas en casa.

5. Rompe el ayuno de 24 horas con una cena tranquila

Son las 21:30 del lunes. Empieza con un vaso de agua y algo pequeño y fácil de digerir, como un cuenco de crema de verduras o dos huevos revueltos. Come despacio y sin el móvil delante.

Al cabo de un rato, si todavía tienes hambre, pasa a una cena de tamaño normal: pescado o pollo con verdura y una patata, o las lentejas que dejaste hechas. Tras 24 horas no necesitas más precauciones: los cuidados de la realimentación son para ayunos de varios días. El orden completo según las horas que lleves está en la guía sobre cómo romper el ayuno intermitente.

Tampoco intentes recuperar lo que no has comido. En un estudio con 24 hombres y mujeres delgados que pasaron 36 horas sin comer, al día siguiente comieron alrededor de un 20 % más que tras un día normal, muy lejos de compensar todo lo que habían dejado de comer. Las ganas de comer, altas durante el ayuno, volvieron a su nivel de siempre en cuanto desayunaron.

El martes, desayuna o come a tu hora de siempre.

6. Decide cada cuánto repetirlo

Un ayuno de 24 horas puede ser algo puntual. Mucha gente lo hace una vez por semana o una vez al mes, y el resto de días sigue con su horario.

Si lo que buscas es perder peso, conviene saber lo que han visto los ensayos. En uno con 100 adultos con obesidad durante un año, comer un 25 % de lo necesario en días alternos dio una pérdida de peso parecida a comer un 25 % menos cada día, y en el grupo del ayuno abandonó más gente (38 % frente a 29 %). En otro estudio, 16 personas sin obesidad ayunaron del todo en días alternos durante tres semanas: el hambre de los días de ayuno subió desde el primero y no llegó a bajar. Los propios autores proponen añadir una comida pequeña esos días.

En el primero, ayunar en días alternos costó más y no dio mejores resultados para el peso que comer algo menos cada día. El ritmo depende de cómo te siente:

FrecuenciaPara quién encajaOjo con
Una vez al mesQuien quiere probar sin cambiar su rutinaElegir un día sin comidas de trabajo
Una vez por semanaQuien ya hace 16:8 sin problemasQue la cena de después sea normal
Dos veces por semana, en días no seguidosQuien lleva meses y lo tolera bienDormir bien y comer suficiente proteína el resto de días
Días alternosPocas personas lo sostienenMejor con seguimiento de un profesional

7. Cuándo parar y quién no debería hacerlo

Tener hambre o menos energía a las seis de la tarde es lo esperable. Estas señales son otra cosa; si aparecen, rompe el ayuno y come algo:

  • Mareo al levantarte de la silla o sensación de que te vas a desmayar.
  • Temblores, sudor frío o palpitaciones fuertes.
  • Confusión, visión borrosa o dificultad para concentrarte al conducir.
  • Náuseas o un dolor de cabeza que no se va con agua.

Si llegas a desmayarte, busca atención médica.

Hay personas que no deberían hacer un ayuno de 24 horas por su cuenta. Si tomas medicación para la diabetes, sobre todo insulina u otros fármacos que bajan el azúcar, habla antes con tu médico, porque el riesgo de hipoglucemia es real. Tampoco es para ti si estás embarazada o dando el pecho, si eres menor de 18 años o si has tenido un trastorno de la conducta alimentaria. Consulta también si tienes un peso bajo, alguna enfermedad crónica o una medicación que haya que tomar con comida.

Y abandónalo si el ayuno te tiene pensando en comida todo el día o termina en un atracón en la cena. Puede que este formato no encaje contigo.

Lo esencial

Un ayuno de 24 horas de cena a cena es, en la práctica, un día con una sola comida: la cena. Elige un lunes tranquilo, bebe agua y café solo, deja pasar las olas de hambre y cena con calma. Si cada vez lo pasas mal, no hace falta forzarlo.

Preguntas frecuentes

¿Qué se puede tomar en un ayuno de 24 horas?

Agua, agua con gas, café solo, té e infusiones sin azúcar. Una pizca de sal en el agua tampoco rompe el ayuno y a algunas personas les quita la cabeza pesada. El café con leche, los zumos, el caldo y las bebidas isotónicas con azúcar cuentan como comida.

¿Cuánto peso se pierde con un ayuno de 24 horas?

Varía mucho de una persona a otra, y lo que marca la báscula al día siguiente vuelve a moverse cuando comes con normalidad. En un ensayo de un año, los días de ayuno alternos dieron una pérdida de peso parecida a comer algo menos cada día, con más abandonos.

¿Es mejor hacerlo de cena a cena o de desayuno a desayuno?

Las dos opciones son 24 horas. De cena a cena ninguna noche te acuestas sin cenar y el día de ayuno termina con una comida, por eso a mucha gente le resulta más llevadero.

¿Se entra en cetosis con un ayuno de 24 horas?

A partir de unas 12 horas el cuerpo empieza a usar más grasa y a fabricar cuerpos cetónicos. Cuánto suben a las 24 horas depende de lo que cenaste antes y de lo que te muevas ese día, así que varía entre personas.

¿Puedo hacer deporte el día del ayuno?

Un paseo o unos estiramientos suaves, sí. El entreno fuerte o una carrera larga, mejor otro día. Si notas mareo o debilidad, para y come algo.

¿Cuántas veces por semana se puede hacer un ayuno de 24 horas?

Mucha gente lo hace una vez por semana, y como mucho dos en días no seguidos. En días alternos cuesta bastante: en un estudio, el hambre de los días de ayuno no bajó en tres semanas. Si tienes alguna enfermedad o tomas medicación, consúltalo antes con tu médico.

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Aviso médico: este artículo tiene fines únicamente educativos y no sustituye el consejo médico profesional. Consulta siempre a un profesional de la salud antes de empezar o modificar cualquier plan de ayuno o nutrición, especialmente si tienes alguna afección médica, estás embarazada o tomas medicamentos.

Fuentes

  1. Anton SD, Moehl K, Donahoo WT et al. (2018). Flipping the Metabolic Switch: Understanding and Applying the Health Benefits of Fasting. Obesity (Silver Spring), 26(2), 254-268. Ver en PubMed
  2. Natalucci G, Riedl S, Gleiss A et al. (2005). Spontaneous 24-h ghrelin secretion pattern in fasting subjects: maintenance of a meal-related pattern. Eur J Endocrinol, 152(6), 845-50. Ver en PubMed
  3. Johnstone AM, Faber P, Gibney ER et al. (2002). Effect of an acute fast on energy compensation and feeding behaviour in lean men and women. Int J Obes Relat Metab Disord, 26(12), 1623-8. Ver en PubMed
  4. Trepanowski JF, Kroeger CM, Barnosky A et al. (2017). Effect of Alternate-Day Fasting on Weight Loss, Weight Maintenance, and Cardioprotection Among Metabolically Healthy Obese Adults: A Randomized Clinical Trial. JAMA Intern Med, 177(7), 930-938. Ver en PubMed
  5. Heilbronn LK, Smith SR, Martin CK et al. (2005). Alternate-day fasting in nonobese subjects: effects on body weight, body composition, and energy metabolism. Am J Clin Nutr, 81(1), 69-73. Ver en PubMed

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